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Fotografía: (ARM, soli Deo gloria).

SONETO XXXII, de Garcilaso de la Vega

Estoy continuo en lágrimas bañado,
rompiendo el aire siempre con suspiros;
y más me duele nunca osar deciros
que he llegado por vos a tal estado,

que viéndome do estoy y lo que he andado
por el camino estrecho de seguiros,
si me quiero tornar para huiros,
desmayo viendo atrás lo que he dejado;

si a subir pruebo en la difícil cumbre,
a cada paso espántame en la vida
ejemplos tristes de los que han caído.

Y sobre todo, fáltame la lumbre
de la esperanza con que andar solía
por la oscura región de vuestro olvido.

Fuente del texto: http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/91393064009350273000080/p0000001.htm#PV_32_

Música e interpretación: ARM. - Soli Deo gloria.

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Brotan las lágrimas y el silencio queda perforado por los suspiros. Ella no lo sabe, pero él lleva en su pecho una pena difícilmente contenible. Pero ha de ser un secreto, el amor platónico es un código estricto. Él se encuentra en la encrucijada. No tiene posibilidades. O seguirá absurdamente tratando de escalar y de acceder a la lejana altura en donde ella está, encarando un abrupto sendero flanqueado de simas devoradoras de insensatos que persiguieron esta locura, o adoptará, más pragmáticamente, el camino de la resignación. Pero esta no es un bálsamo, ya que la sola idea de renunciar a algo que tanta dicha le daría, lo sumiría en una desesperación no menos grave.

El alma, en toda su vehemencia subjetiva, conoce el gélido límite del desinterés de otra alma.

Había peregrinado en las sombras de su olvido con un tímido tizón de esperanza, lumbre que acaba de extinguirse. Ya no hay esperanza. Ella seguirá ignorando que él se desvive por ella. Pero quizás un día en que él se estaría jugando la vida en el campo de batalla, a ella en la Corte le llegara un papel, y un soneto de su puño y letra por fin le descubriese su alma, y una lágrima por fin la correspondiera -¿esto al menos pensaría él, en un estrépito de arcabuces y ballestas, momentos antes de muerte?

* * *

Angustia y desesperación ante un amor no correspondido. El poema quiere surcar la distancia entre dos almas. ¿De qué vale un amor inconfeso? Amar es un derroche, una ofrenda gratuita, pero que no cacarea ni ostenta sus sacrificios. Si la otra persona está en otra onda, hasta le podría pasar desapercibido. El amor espera. Quizá duela más el olvido que la resistencia. Pero tarde o temprano, todo amor ha de verbalizarse. Y sorprende la profundidad de aquel amor y sus sacrificios, y la gentileza de aquella espera, y lo fácilmente que lo hemos ignorado, y lo impasibles que hemos sido. Si alguna vez has sentido el frío de un amor no correspondido, acuérdate de Cristo.

"©"ARM, Reverdecer.com: ¡Usa y compártelo! / Use it & Share it!, 2005-2008.